La Fortaleza de San Miguel

• La fortaleza o Castillo de San Miguel, es uno de los principales monumentos históricos de nuestra ciudad. Su construcción pudo haberse iniciado ya en época púnica, siendo fortaleza romana, árabe, cristiana...
Castillo de San Miguel
Castillo de San Miguel.
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De entre los principales monumentos históricos de la ciudad destaca la silueta, en posición de privilegiada defensa, de la fortaleza o castillo de San Miguel. Situado en el Cerro de San Miguel y coronando la población de Almuñécar, esta fortaleza árabe ocupa el espacio que ya aprovecharan fenicios y romanos, tal y como lo demuestran diferentes fuentes y estructuras de edificios romanos. Sin duda las estructuras del castillo son de época musulmana, llegando a ser residencia de descanso y recreo de la dinastía nazarí, a partir del siglo XIII. Tomado en 1.489 por los Reyes Católicos y convertido en fortaleza cristiana, en tiempos de Carlos V se le añaden sus cuatro torreones circulares, así como el foso y el puente levadizo. Durante la Guerra de la Independencia fue bombardeado por la flota inglesa, quedando en estado ruinoso. Tras su abandono quedó convertido en cementerio cristiano hasta principios de los ochenta del siglo pasado, cuando se decidió el traslado de los restos al actual cementerio. Destaca un pabellón de estilo neoclásico, sin ninguna conexión aparente con la estructura del castillo, que pudo ser construido en el x. XVIII, y que se ha convertido en la sede del Museo de la Ciudad.

Antecedentes

La fortaleza ya pudo haber iniciado a construirse en la época púnica, pues en el lugar han aparecido fragmentos cerámicos, aunque no estructuras de esa época. Los primeros restos que se encuentran nos indican la existencia de una fortaleza en la época romana, con restos de muralla y puerta en la fachada de poniente, así como dos cisternas y una pequeña necrópolis, más restos de habitaciones junto a la muralla medieval en la fachada de levante.

La fortaleza adquirió un gran protagonismo durante la época de Al-Ándalus, especialmente durante el reino nazarí de Granada, que introdujo importantes cambios en la ciudad de Almuñécar y su fortaleza. Esta, además de servir de palacio de recreo para los sultanes granadinos, será famosa por su cárcel o mazmorra en la que fueron encarcelados algunos sultanes destronados, ministros caídos en desgracia o jefes militares cuya influencia inspiraba temor. Finalmente será entregada por el caíd Ibn al-Hay a los Reyes Católicos en diciembre de 1489 tras la capitulación.

Después de la entrega será fortaleza cristiana, recibiendo el nombre del santo patrón de la ciudad, realizándose una serie de restauraciones y remodelaciones, siendo la principal, en época de Carlos V, en la que amplía el castillo con la construcción del foso y puente levadizo, así como la fachada de entrada con cuatro torreones circulares.

En 1808, durante la Guerra de la Independencia, estuvo en manos de los franceses y fue bombardeado por la flota inglesa quedando en estado ruinoso y prácticamente sin interés defensivo, por lo que en 1834 se convierte en cementerio de la ciudad.

Se accede a éste por la fachada norte que presenta cuatro torreones circulares, obra de época de Carlos V, llegándose a la puerta por un puente de dos ojos. En lugar del más cercado a la puerta, originalmente se hallaba el puente levadizo. El segundo ocupa la posición de la barbacana defensiva, habiéndose documentado desde la base visible hasta el fondo del foso, antes de que se colocara el empedrado actual, un muro de piedra del grosor del puente, con una profundidad de tres metros con sesenta centímetros.

En la pared Sur de este ojo de puente se halla una puerta, que, tras un pequeño rellano, una escalinata desciende en dirección a la roca en que se sustenta el castillo, momento en que se bifurcan dos pasadizos que nos indican el lugar por donde la guardia de la fortaleza salía en dirección a la barbacana para sorprender por la espalda a los enemigos que forzaran entrar en él.

Pasada la puerta principal nos encontramos frente a lo que muy posiblemente fue la torre del homenaje, donde solía residir el caíd, que presumiblemente es de época nazarí, presentando remodelaciones posteriores.

A la izquierda se continúa la visita por una especie de corredor entre el muro antiguo, que presenta restos de una puerta con dos pavimentos correspondientes a momentos distintos, y el muro de época de Carlos V, finalizando éste en una torre circular adosada sobre otra torre cuadrangular realizada con técnica de tapial, que puede ser de época árabe.

De esta torre parte un muro también de tapial en dirección Norte-Sur, fachada de levante, que dado su presumible mal estado de conservación fue forrado exteriormente de piedra.
Continuando hacia la fachada Sur hallamos una rampa que conduce a una zona donde se ubicaba la batería de cañones. Actualmente, sin excavar, se observan restos árabes en tapial que se encuentran interrumpidos por un muro de época de Carlos V que delimita la zona de la batería.

El interior del castillo no presenta en la actualidad una superficie plana, tal como debería corresponder al concepto que se tiene de su plaza de armas. El centro ocupa una prominencia del originario cerro, circundado de restos de muros de dependencias árabes.

Destaca en él un pabellón de estilo neoclásico, sin conexión aparente con las estructuras del castillo y que pudo ser realizado en el siglo XVIII para agasajar a un alto personaje del reino y que en la actualidad se dedica a Museo de la Ciudad. Frente al edificio se halla la boca de un gran aljibe, junto al que se encuentra la famosa mazmorra, tan citada en fuentes árabes y cristianas, excavada en la roca, de 7 m. de profundidad.

Sobre la parte superior del cerro se encuentran los restos de una casa palacio de época nazarí. Centra la planta del edificio una alberca rectangular. Las habitaciones se distribuyen circundándole. Cuenta con dependencias de baño, para el que se eleva el agua por medio de una posible noria, cuyos restos aparecen al sur. Bajo los restos de la casa palacio, las excavaciones han documentado diversas estructuras que pueden tener origen en la época romana.

La fachada oeste presenta restos de una puerta y muralla romana, apareciendo detrás de ambas, sendas piletas o pequeñas cisternas. También restos de un paño de muralla que pudo ser restaurado en época de Carlos III y pasada una torre cuadrangular, se encuentra una puerta de fortaleza, de época nazarí, que pone al castillo en comunicación con la coracha que se cierra en espolón, obra defensiva posiblemente realizada en los momentos de ampliación del castillo con la nueva fachada principal. Contiguo a estas instalaciones las excavaciones han dado sorpresas agradables.

Las catas arqueológicas descubrieron varios graffiti, presumiblemente del siglo XVI, representando atunes y barcos, así como restos de un ingenio, que se consideró el más antiguo localizado en la costa granadina. A partir de ahí, se acometieron las obras de restauración de muros, contrafuertes de arcos, escaleras de acceso al primer baluarte cristiano y entarimado sobre los restos del ingenio azucarero, así como el pasadizo bajo el primer baluarte y las torres y murallas de tapial.

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